La literatura es necesaria en la sociedad: Azriel Bibliowicz


“La literatura es tan necesaria para la vida como el sueño para la tranquilidad”, así inauguraba el profesor y escritor colombiano el Máster de Escritura Creativa en la Universidad de Sevilla, España.

Azriel fue invitado a la lección inaugural del curso, debido a su estrecha relación con las artes literarias. Hace ocho años fundó la maestría de Escritura Creativa en la Universidad Nacional de Bogotá, que actualmente dirige.

IMG_0756Desde entonces no ha dejado de estar vinculado a la creación de la escritura. Prueba de ello es su último libro ‘Migas de pan’, que pone punto y seguido a una vida dedicada a la escritura y al contacto con las letras. “Uno necesita más de una vida para ser escritor a ratos”, confiesa.

Sobre Azriel Bibliowicz

Azriel Bibliowicz estudió Sociología en la misma Universidad donde imparte dicha Maestría. Se doctoró en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, y ha sido profesor y conferencista en diversas universidades norteamericanas y europeas. Fue columnista de El Espectador durante el período de Guillermo Cano como director y recibió en 1981 el Premio nacional de Periodismo Simón Bolívar.

Además, recibió la Medalla al Mérito Académico de Colombia, es actual director de la Maestría en Escritura Creativa y fue uno de los fundadores de la Escuela de Cine y Televisión de Colombia.

Es autor de ‘El rumor del astracán’ (1991), ‘Sobre la faz del abismo’ (2002), ‘Flaubert. Historia de la cama’ (2004), y de innumerables artículos y relatos cortos. Su último trabajo, ‘Migas de Pan’ (2013) con una exhaustiva investigación de siete años, presenta la relación entre la Segunda Guerra Mundial con el conflicto colombiano uniendo dos escenarios aparentemente dispares.

Entre lo ordinario y lo extraordinario

Cristian González Cuéllar

Azriel esperaba mi llegada en un despacho de la cuarta planta de la Facultad de Comunicación. Tranquilo y pausado, eligiendo correctamente las palabras antes de lanzarlas al aire, comenzó a responder las preguntas.

Ha mencionado que “la escritura cuenta lo ordinario y el periodismo lo extraordinario”. Como periodista ganó el Premio Simón Bolívar de Periodismo y estuvo como columnista del Espectador, pero nunca ha dejado de estar vinculado a la literatura. De hecho, su último trabajo ‘Migas de Pan’ ha necesitado un proceso de investigación que podríamos relacionarlo con los mecanismos de un periodista. ¿Dónde incide o radica esa diferencia?

Siempre se ha dicho en el periodismo que al periodista no le interesa que un perro muerda a una persona, pero si una persona muerde a un perro entonces sí es noticia. Ahí está la diferencia. El periodismo busca la información, el momento de lo ocurrido, lo extraño y puntual; la literatura en cambio se dedica a la cotidianidad, a la contemplación, al pasar del tiempo.

Flaubert decía que “Dios estaba en los detalles”, la literatura se puede detener en cosas muy cotidianas, en la adquisición y descripción de esos detalles. Entra en la incertidumbre, en el dolor y en todo aquello que forma parte de la condición humana; y que quizás no es la gran noticia, porque noticia es lo exótico y lo extraordinario.

También ha señalado que lo que honra a un escritor es su paciencia. En una sociedad mercantilista, de consumo, donde la información se sirve sobre un plato en frío, sin elaboración, y donde el exceso de ruido desvirtúa la calidad informativa ¿Cómo acunamos la paciencia, la profesionalidad de un buen texto, con las pautas que impone el mercado? Es decir, ¿Cómo ser profesionales y honrados, y a la vez vivir de ello?

En Colombia se compra un libro y medio por persona y esa es una cifra aberrante. Eso hace que muy pocos puedan vivir de la literatura, por eso muchos trabajan en otras labores como el periodismo o la docencia. Considero que se debe lograr más que un ‘best seller’, un ‘long seller’, es decir, que aguante la barrera del tiempo. Las obras con calidad son como el corcho; si son buenas, flotan. Y eso lo da el trabajo, el tiempo invertido, el cariño y la constancia.

Sobre la educación

Ha tratado con diferentes modelos educativos (EE.UU, Europa y Latinoamérica) ¿Cómo plantea las diferencias principales entre dichos sistemas? ¿Y cuál considera que es el más viable en la actualidad?

Con todos he aprendido algo, sin embargo, la academia norteamericana tiene una ventaja frente a la nuestra y es que apoyan lo novedoso y desconocido; es mucho más flexible, dinámico y abierto. Nosotros vivimos con una gran desconfianza frente a lo nuevo y lo diferente; tenemos un modelo mucho más cerrado. A veces caen en la trampa de hacer grandes inversiones en asuntos que son obvios, pero que entra dentro de su lógica demostrativa.

El profesor fundó hace ocho años la Maestría de Escritura Creativa en la Universidad Nacional de Bogotá que actualmente dirige, aunque desde hace poco menos de un año no tiene una participación directa: “Estoy en un año sabático”, menciona. Actualmente quiere dedicarse a escribir, y a pesar de haberlo pensado mucho, no puede dejar de estar vinculado.

¿Cómo surge esa idea de realizar una Maestría en Escritura Creativa?

Era un vacío que sentía y que había que llenar. Había espacios de literatura pero no de formación creativa para los escritores. También veía que había muchos cursos o talleres de escritura pero que acababan siendo abre bocas, pero no un plato fuerte.

La finalidad era acompañar al estudiante en el proceso de creación de su ópera prima. Y fue una gran iniciativa pues tuvo y sigue teniendo una gran acogida, con estudiantes de diferentes profesiones: médicos, ingenieros o matemáticos, por ejemplo, que han acabado siendo escritores importantes.

Se hizo en contra de todo vaticino y ha resultado ser no solo una de las maestrías de artes más importantes de la Universidad, sino que ha estado a la vanguardia en la cantidad de alumnos que consiguen finalizar su trabajo.

En una entrevista concedida a Blue Radio le preguntaban si era necesario un maestría especializada en enseñar a escribir y no debiera ser eso un hecho asumido ya en todos los individuos, con más énfasis en los de estudios superiores. Colombia hasta poco antes de mitad de siglo tenía un alto índice de analfabetismo ¿Cómo considera que deba cubrirse ese problema que empieza desde la base?

El problema social que vive Colombia del analfabetismo y el acceso de la educación tiene múltiples aristas y es muy complejo. Pero hay que partir del hecho fundamental de que la mayor parte de la cultura ha sido oral, por eso es un país donde a la radio le va muy bien.

Con la llegada de internet, por ejemplo, hay mucha más gente escribiéndose de lo que podíamos imaginar. Creo que lentamente el problema del analfabetismo ha ido cediendo. Para una Universidad era una gran necesidad a nivel superior, y lo primero que me pidieron otras universidades fue que les ayudásemos con cursos.

……..

Azriel puntualiza cómo hay un problema de falta de concienciación lectora en la sociedad, ya que los niños no ven a sus padres leer, ni se les aplica esa cultura en el colegio. “No consiguen convertir la lectura en una forma de felicidad”.

“En el momento que consigues que la lectura te acompañe como una seña de felicidad no tienes problemas con la soledad, no te sientes abandonado y no te desespera esperar en la cola del médico o en un aeropuerto”.

Este profesor graduado en Sociología por la Universidad Nacional y doctorado en Cornell, EE.UU, posee una pila de libros que llevan su nombre sobre el escritorio. Ha alcanzo el total respeto y admiración por los compañeros “del otro lado del charco” que lo siguen y escuchan con suma atención.

“La lectura es una forma de felicidad que hay que ir elaborando poco a poco e ir disfrutando”, aunque reconoce que es difícil hablar de una lectura generalizada en un país azotado por la violencia y por la extremada pobreza de una sociedad divida en dos únicas clases sociales.

La violencia y la lectura

Colombia ha vivido en los últimos años un renacer de la literatura histórica, un interés por contar los crueles sucesos de la guerra y un rescate a la memoria del país ¿A qué cree se deba ese hecho?

No se resarcen ni se curan las heridas a partir del olvido, sino a partir de la memoria. Es necesario que se haga justicia a través de la verdad. Colombia es un país cargado de heridas y las curas hay que sanarlas a partir de la memoria y no del olvido. A partir de la memoria revindicamos a los muertos y hacemos justicia. Es evidente que hay un silencio terrible después de esos actos, pero hemos descubierto que la única manera de seguir adelante es una aceptación de la verdad y asimilación de lo ocurrido. Muchos países después de la Segunda Guerra Mundial no se miraron a sí mismos, ni a lo que habían hecho.

La literatura fue muy clave en ese aspecto y se encargó de poner de relieve todo lo que la historia no olvida. Y sin embargo, surgen movimientos negacionistas ¡y tenemos actualmente a un presidente en Irán diciendo que el Holocausto era una mentira!

La negación de la realidad es permanente y Colombia debe de aprender a mirar esa realidad de frente.

Menciona que Colombia vivió de espaldas al conflicto de la Segunda Guerra Mundial aunque sí participó de forma indirecta dificultando el acceso de los judíos primero y recibiendo a los nazis exiliados posteriormente ¿Cuál es el motivo de esa falta de concienciación sobre el Holocausto judío? ¿Y qué ventajas económicas o sociales podía tener en ese momento brindarle el apoyo al régimen alemán?

Para entender Colombia hay que entender que tiene una historia muy compleja. En 1904 pierde Panamá y hasta el año 18 Colombia no comienza a entender que está égida bajo el poder de los norteamericanos.

En la Primera Guerra Mundial ya Colombia jugó muy mal sus cartas apoyando a los alemanes aunque a la hora de la verdad supuestamente no participó. En la Segunda Guerra Mundial el partido conservador y Laureano Gómez tuvieron posiciones claramente antisemitas. Era un pro nazi y actualmente se le considera un gran pro hombre en el país.

Colombia pudo tener una política de manos abiertas y haber permitido la entrada de los judíos. Es cierto que no era el mejor país, por sus conflictos internos, pero el Gobierno expidió una orden a todas las cancillerías para que no emitieran visados a la comunidad judía y se estima que 15.000 visas fueron rechazadas.

De forma curiosa es un país heredero de los campos de concentración, por ejemplo, tenemos presente la famosa foto de los secuestrados en jaulas y el soldado Mono Jojoy burlándose de ese hecho.

Su último libro pone de relieve la doble persecución de un individuo, Josué, frente a dos guerras en dos países distintos y bajo pretextos diferentes. ¿Cómo empatiza con el personaje y le da forma a ese sentimiento de desarraigo?

Es un personaje que ha gustado mucho porque es muy divertido, excéntrico, alocado pero al mismo tiempo muy lúcido. Al crear ese ‘gabinete de las maravillas’ logra entender lo que ha pasado. La literatura nos enseña a ser otros y nos mimetiza a ser otra persona. Así como la literatura salva y ayuda a cerrar heridas, creo que el gabinete jugaba ese papel.

Por ejemplo, la novela de Robinson Crusoe donde Defoe llega a la isla y tiene dos opciones: enloquecerse o crear un mundo. El que crea un mundo se salva. Uno es lo que uno hace y por tanto, somos lo que hacemos.

Es un libro que pone de relieve una parte oscura de la historia pero que está narrada desde un ‘gabinete de las maravillas’. Durante momentos de crisis o guerra, la imaginación, el romanticismo, busca ese escape de la realidad mientras se concibe una forma de reinvención ¿En qué momento diría que estamos ahora?

Siempre estamos en un momento difícil, pero en la medida que sueñes y te reinventes la sanidad es total. Actualmente vivimos un momento de incertidumbre donde no tenemos claro cuáles son los poderes dominante, y sin embargo seguimos teniendo grandes potencias.

Las crisis me parecen positivas porque son cuando se producen lo mejor. Europa por ejemplo creía haber surgido de una crisis y estaba en su mejor momento hasta que sufrieron una nueva decaída; la historia es cíclica y eso es lo bueno, es una opción para la reinvención.

América y Europa han estado históricamente vinculadas, mucho más con las nuevas políticas económicas y la apertura de los mercados, y según la coyuntura se han visto mayores desplazamientos migratorios de un continente hacia otro. Hace algunos años muchos deseaban entrar en Europa, España con más pujanza debido al idioma, con la crisis actual se está produciendo un proceso inverso ¿Cómo avecinaría este hecho en los países latinos?

Es una fertilización, un cruce y una polinización de la cultura que me parece muy positivo ¡Y quién sabe si por fin vamos a tener un buen jamón en tabernas colombianas, o  ustedes más tubérculos en España!

A veces los lugares pesan, pero sí es cierto que América latina tiene aún mucho por hacer. Y ustedes los españoles no saben lo que es vivir una crisis. Crisis es la que vivimos toda la vida nosotros allá. Compara socialmente un país de clase media con otro que no ha logrado ese nivel de progreso. Hay muchas cosas que nos faltan, pero cuando uno es joven tiene multitud de oportunidades y Latinoamérica tiene la ventaja que aún le queda mucho por explorar.

Publicado el 17 de noviembre de 2013 en: Lachachara.co

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s