La historia se repite


Yolanda Martínez Romero estaba en el trabajo cuando de repente comenzaron a sonar las alarmas. 

Es común que suenen, por tanto no se había preocupado demasiado. Sin embargo, esta vez los resultados serían distintos.

El edificio donde trabaja es antiguo, pero tiene un sótano hacia el que todos corrieron a refugiarse. Permanecieron durante una hora incomunicados sin saber aún de la magnitud del tornado que en esos momentos estaba arrasando la ciudad de Oklahoma.

Cuando consiguió salir, tenía una llamada del colegio de su hijo. El tornado ya había pasado y afortunadamente todo estaba bien. La zona más afectada fue el pueblo situado más al sur, en Moore, donde los daños resultaron catastróficos.

Cuando se dispuso a salir, volvieron a sonar las alarmas. Sin embargo, decidió seguir hacia adelante, quería llegar cuanto antes a casa. Ya sabe que no hay luz en el barrio, la única forma de acceder al hogar es a través del garaje que posee una abertura eléctrica y le preocupa que su hijo no pueda entrar.

Sale a la autopista y el cielo se torna de negro, los granizos golpean fuerte contra el suelo, la lluvia es aleatoria y, la niebla, convertida en cenizas, le impide ver en la carretera.

 “He vivido varios tornados, pero en ninguno me asusté tanto como en este”, comenta. Despacio marcha hacia la casa, teme que al parar otro coche le golpeé por detrás, también le asusta la idea de ir en dirección al tornado. La autopista está solitaria.

“Estuvimos desde las 2 de la tarde hasta la 8 de la noche sin luz, sólo hasta cuando regresó la electricidad pude ver las noticias”. Entonces confirmó sus sospechas, la historia había vuelto a repetirse.

Oklahoma hace catorce años Fue durante un mes de mayo, hace catorce años, cuando un brote de tornados arrasó también la ciudad de Oklahoma dejando un total de 36 muertos y múltiples daños. Aquella vez se presentaron 66 tornados de escala F5, entre el 3 y 6 de mayo. En esta ocasión, el tornado tuvo categoría EF4, el segundo más alto en la escala Fujita, y tras tocar el suelo arrasó principalmente el sur de la ciudad, en Moore.

Catástrofe, rescate y un nuevo comienzo Hasta la fecha se ha confirmado la muerte de 24 personas, la mayoría niños que quedaron atrapados bajo los escombros de un colegio. Aunque las cifras esperan seguir aumentando y los equipos de rescate continúan con las labores de ayuda.

“Se prefiere que los que vayan a ayudar conozcan el lugar para facilitar las tareas”, informa Yolanda, y añade: “piden a las familias que hayan salido de sus casa que marquen con una X para agilizar la búsqueda”.

Ya se han enviado agua y víveres y se han abierto cuentas bancarias en las que se están recibiendo dotaciones económicas para ayudar a los damnificados. El Estado también plantea cómo suturar la brecha económica de cientos de familias.

“Se han habilitado iglesias y un cine abandonado para las personas que se han quedado sin casa”. Yolanda afirma que un día después de los hechos, la ciudad se torna conmocionada por lo sucedido, la gente no ha ido al trabajo y muchos de sus compañeros lo han perdido todo.

Mientras se siguen incrementado las cifras de los fallecidos, cientos de personas ayudan a buscar los cuerpos que  aún respiren bajo los escombros. Los que sobrevivieron emprenden de nuevo sus vidas y sus hogares, que desde el 20 de mayo volvió a comenzar.

Publicado el 22 de mayo de 2013 tras el terremoto en Oklahoma en: Lachachara.co

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